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Ser parte del planeta Tierra

La Tierra

Veo como a día de hoy hay variedad de teorías acerca de vidas pasadas, y en ese drama, lo ubican al ser humano, como total responsable de lo que pasa en su vida y en su contexto.

Pienso que los hechos contradicen esas teorías, la persona es responsable de sus acciones hasta un cierto punto, pues el ser humano es un ser sociable, y está intrínsecamente relacionado con su contexto, forma parte de la Vida, que sí es una sola y, depende de la calidad y claridad de interacción de quienes se rodea, sean amigos, familiares o desconocidos, flora, fauna, espacio exterior.

Someterse a regresiones por ejemplo para conocer supuestas vidas pasadas, en mi concepción es dejar la puerta abierta a sufrir manipulaciones de algo sagrado, como es la mente de cada persona. De hecho, la vida misma es sagrada, le debemos un completo respeto y cuidado, como por ejemplo, al cuidar nuestro cuerpo, hábitos, acciones y sus consecuencias. Por ello, el permitir a otros, que manipulen nuestra mente, especialmente, religiones, filosofías sesgadas, creencias limitantes, y en fin, cualquier cosa que afecte a nuestro normal comportamiento y armonía natural en la que deberíamos estar viviendo, es cuestionable.

Lo mejor es desarrollar pensamiento crítico, pensar nuestros propios pensamientos, tampoco vamos a llegar a extremos de desaprovechar lo que ya está demostrado una y otra vez, como que caiga una manzana al suelo si la soltamos desde una distancia determinada y esté libre de fricción, excepto la del aire. Gracias a la física y ciencias, disciplinas y técnicas afines a ella, a día de hoy de hecho tenemos los smartphones, el internet, muchas tecnologías, probadas, demostradas, y los descubrimientos mejorarán, las aplicaciones también, es algo natural del ingenio humano hacer uso de lo que tenemos al alcance, para mejorar la calidad de vida, y obtener bienestar.

Sin embargo, creer que solamente si yo cambio, el resto cambia, me parece sesgado, pues ahí están los líderes políticos y otros líderes, tomando decisiones en teoría a nombre de un pueblo, de una comunidad, de una nación e incluso de naciones extranjeras, a favor de mejores días, pero la realidad es otra. Hay severas injerencias y tratados económicos que sólo benefician a ellos y a sus amigos del mismo círculo de poder. Hay también algunos tecnócratas que están tomando decisiones en nombre del planeta entero e incluso del espacio exterior, solamente por poseer una gran parte de riqueza acumulada.

En ese contexto, ellos, esos líderes, o las personas que pertenecen a un ecosistema determinado de vida, también forman parte directa e indirectamente de la toma de decisiones personales de un individuo y las consecuencias que ellas implican, ni se diga a nivel colectivo, la responsabilidad aumenta; esto como mencioné al inicio, dado el carácter sociable del ser humano y del libre albedrío.

De esta manera, la convivencia armoniosa y en total responsabilidad, no sólo para mí sino para el resto, es clave. Es carente de lógica, de sensatez que un humano explote a otro, según por querer ser mejor que el otro, o que aplaste y oprima a una nación entera, con diversidad de herramientas y actores.

El ganar solamente es válido si hay competencia, y que esta sea justa, donde se conozcan las reglas y los competidores se comprometan a cumplirlas a raja tabla, como por ejemplo en los deportes, donde los participantes se han preparado con anticipación, a lo largo de muchos años de entrenamiento, y en un combate o disputa o la competencia misma, se pone a la luz tanto de ellos como de un público espectador, la merecida e increíble puesta en marcha o performance de sus capacidades. Al final hay ganadores y perdedores, y bien por ello, es una competencia, un deporte.

Pero qué pasa en el mundo político y económico, a pesar que hayan supuestas reglas como Constituciones, Leyes, Acuerdos comerciales, Tratados, etc., tal parece ser que a los participantes, los competidores, se les olvidó respetar lo que ellos mismo han acordado, y las consecuencias de sus decisiones por fuera de la ley, se tornan visibles en la opresión, desigualdad de niveles épicos y en algunos casos en la muerte de las personas por quienes juraron trabajar, algunos incluso ante Dios.

Entonces, las teorías del New Age, y otras tantas más, de cientos de años, tal vez milenios, están a día de hoy, en tela de juicio, por cuanto, parece que su papel es seducir o mantener a una parte de la población haciéndola creer que ellos son los únicos responsables de lo que pasa en sus vidas, cuando la realidad y los hechos se contraponen y saltan a la luz, como en sendos actos de corrupción cometidos por ciertos líderes, abusos de poder, y su completo cinismo ante lo que hacen y producen en una sociedad.

Atentos amigas y amigos, cuidado con caer en trampas de seducción de masas, en donde se vea que el objetivo es mantener adormecida a la población a través de la fe. Personalmente, individualmente, la neurociencia indica que es viable creer, tener fe en uno mismo, creer en esa fuerza de voluntad interior y también por qué no de Dios o de quien quieran encomendarse, pero cuando el enfoque de las creencias carece de beneficio colectivo y aún más, actúa como un instrumento para evitar juzgar, o hacerse de la vista gorda ante injustificables actos de corrupción y crimen de parte de ciertos líderes e individuos de poder de nuestra comunidad, país, mundo en general, hay que pensarlo dos veces, por cuanto tampoco es viable convertirse en completos egoístas, hedonistas, ajenos a la realidad, que sería el extremo del desarrollo de un individuo como tal, sin respeto a la vida, ni a las plantas ni a los animales, ni a su vida ni la de otros, ni de la existencia misma, y por sobre ello incluso hacer uso de la fuerza y del dinero para aplastar lo que se les ponga en frente.

Milky way on mountains

Ya lo dijo Aristóteles, Platón, que ahí sí estuvieron en lo cierto, o al menos tiene sensatez, los extremos carecen de lógica, sólo nos conducirían a una autodestrucción, aún cuando el ser humano pudiese unirlos con ingenio. De hecho, las palabras: todos o ninguno, no caben en este ámbito de la lógica, sino algunos. Albert Einstein lo confimó con la teoría de la relatividad, indicando que nada es absoluto, sino relativo. La vida es espontánea. E incluso me atrevería a decir que es personal y subjetiva, la percepción de la realidad que cada persona experimenta y vive. Pero que, al ser parte de un planeta, llamado Tierra, de una nación, de un país, de un estado/departamento/provincia, de una comunidad, de una familia, le debemos respeto, gratitud, consideración, lealtad verdadera, involucramiento sin máscaras ni hipocresías, pues somos parte de ella y ella es parte de nosotros, hay una relación recíproca. Relación que con certeza se ve favorecida si se mantiene en armonía, en cariño sincero entre sus miembros o participantes.

Referencias:

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